Resumen del libro de Jules Verne, Titulado: “Cinco semanas en globo”
Resumen del libro de Jules Verne,
Titulado: “Cinco semanas en globo”
Capítulo I y II; pg 7 - 19:
Todo empezó en el día 14 de enero de 1862, nuestro
protagonista, el doctor Fergusson es parte de un club de viajeros que se
dedican a el descubrimiento geográficos, pero aún no tenían nade sobre el
continente de África, así que ahí entró el doctor Fergusson, este propuso hacer
un viaje en globo para poder averiguar los misterios de África. Él para poder
realizar este viaje, fue ayudado por sus amigos del club y por el estado,
dándole a este un total de 2500 libras para que pueda realizar su viaje. Él
empieza a preparar su viaje con su criado y por otro lado, la noticia del viaje
que va a realizar llega hasta América, estos burlándose le dicen que lo siga
haciendo, pero parce que nuestro protagonista Fergusson va a tener competencia.
Capítulo III y IV; pg 19 – 32:
En este capítulo la historia nos narra la personalidad del mejor
amigo de Fergusson, Dick, también nos habla como se conocieron. Se conocieron
en la India cuando ambos estaban casando y a Fergusson le ataca un animal muy
feroz y por suerte estuvo Dick que por instinto eliminó al animal y desde ese
día son amigos. Un día Dick va a visitar a su amigo Fergusson para preguntarle
si la noticia sobre su viaje hacia África era cierto. Él le respondió que sí,
además le dijo que quería que lo acompañe en su viaje. Dick desde un inicio le
decía que la idea de hacer un viaje era una locura porque muchas personas lo
habían intentado y perdieron la vida en el intento o no se sabe nada de ellas.
Al final Dick aún está pesando si ir con Fergusson es una buena idea o no. En
el capítulo siguiente nos dan a conocer todos los aventureros que fueron a
descubrir los misterios de este continente y que fracasaron. Fergusson tomaba
notas sobre los errores que tuvieron los antiguos aventureros para que no los
tuviera él. Al termina esto decidió cual iba a ser su punto de partida asía
África.
Capítulo V y VI; pg 33 – 46:
En el capítulo V el amigo del doctor Fergusson, Dick, estaba
completamente seguro, que le viaje que va a realizar el señor Fergusson era una
locura y que no pensaba en acompañarlo. Mientras que el doctor tenía otras
ideas, ya que todas las hazañas que va a realizar las dice en plural, dejando a
su amigo Dick inseguro de decirle que él no iba a ir con él en su viaje. Por
otro lado el doctor Fergusson marcaba cual iba ha ser la ruta por la cual ellos
iban a pasar en su travesía por África. También, ellos mismos ponían en marcha
la construcción del globo aerostático que van a utilizar en su viaje. Después
de este capítulo se nos da a conocer la personalidad del criado de Fergusson,
Joe. Él era un criado fiel, tenía los gustos de su amo, nunca se molestaba y
siempre hablaba muy bien de su amo. Dick le contó a Joe que él no pensaba ir
con su amo porque lo que estaba haciendo era una completa locura. Joe le dice
que él ha recorrido medio mundo con su amo y que lo acompañaría a donde el
fuera. Después de este intercambio de palabras entre el criado y el amigo de
Fergusson se desató una discusión entre los dos, ya que uno quería parar al
doctor Fergusson de no hacer el viaje y el criado estaba apoyándolo y haciendo
todos los preparativos del viaje de su amo.
Capítulo VII y VIII; pg 46 – 57:
Este capítulo nos narra sobre cómo van los preparativos para
el viaje, y que cada vez se va acercando el comienzo de la aventura. Luego se
nos muestra cómo va a ser la construcción del globo y que es lo que van a
llevar en este. Después el doctor Fergusson, Dick y Joe van a una cena antes de
su partida, en la que elogian a cada uno de nuestros aventureros y hacen mucho
brindis, haciendo que Dick diga que él nunca iría a ese viaje y que detendría a
su amigo para que no lo hiciera.
Capítulo IX y X; pg 57 – 67:
El capítulo IX y X narra la continuación del viaje que
Fergusson, Dick, y su criado Joe estaban haciendo desde Londres hasta Zanzíbar.
Este era el lugar en el cual iban ascender con su aerostato para cruzar el
continente de África. Por otro, en la travesía hacia Zanzíbar, el criado de
Fergusson contaba anécdotas y bromas que hacían reír a sus amigos. Al doctor
Fergusson le preguntaron cómo iba a realizar su viaje, si el hidrógeno que
llevaba solo le alcanzaba para 24 horas. Él respondió que ya tenía resuelto ese
problema antes de partir de Londres, solo que no lo dio a la luz porque no
quería llamar la atención de la prensa. Luego Fergusson les explicó como fue el
experimento que realizó para que su hidrógeno le durara más de 26 días.
Capítulo XI y XII; pg 67 – 87:
El capítulo XI y XII narra la llegada de Fergusson, Dick y
Joe a Zanzíbar. Son recibidos por el cónsul del lugar. Este les dejó que se
hospedaran en su casa y les dijo que había perdido la fe en que llegaran a
Zanzíbar, pero la acaba de recuperar. Después revisaron que no les faltara nada
para su viaje y se encaminaron a una isla donde iba a ser el despegue del
aerostato, para evitar accidentes. Justo cuando iban a despegar, Dick le dijo a
Fergusson que lo va acompañar, y Fergusson muy feliz lo subió a bordo. Cuando
ya se estaban elevando, bautizó al aerostato con el nombre de “el Victoria”,
para dar suerte. Cuando ya se estaban adentrando al continente de África, El
doctor Fergusson tomaba apuntes de todo lo que veía, Dick vigilaba los
alrededores y Joe no paraba de hablar sobre que el lugar tenía mucha vegetación
y que era hermoso. Pasaron por un pueblo que tenía habitantes y empezaron a ser
atacados por estos. Por suerte salieron ilesos del ataque, pero luego pasaron
por otro pueblo en el que los líderes tenían rifles, y por miedo a que le diera
al globo se alejaron. Después de comer, estaban pensado en descansar, así que
dejaron de guardia primero a Fergusson, luego a Dick y por último a Joe. Así
fue como pasaron su primera noche en África.
Capítulo XIII y XIV; pg 87 – 102:
El capítulo XIII y XIV nos narra la continuación de la
travesía de Fergusson, Dick y Joe en África. En la mañana a Dick le dio una
enfermedad a causa del ambiente de África. Ha Fergusson se le ocurrió la idea
de estar sobre las nubes para que su amigo Dick pudiera reparar aire fresco por
10 minutos. Después de este determinado tiempo Dick se sentía mejor, así que
decidieron descender y anclar el aerostato para ir de casería. El doctor
Fergusson se iba a quedar en el aerostato, mientras Dick y Joe salían a casar
un antílope. Fergusson les dijo que si estaba cerca de un peligro iba a
disparar, eso significaba que ellos tenían que regresar a ayudarlo. Dick y Joe
encontraron un grupo de 10 antílopes. Dick poco a poco se acercaba y le disparó
a uno. Todos los antílopes salieron corriendo excepto al que le había disparado
Dick en el hombro. Cuando fueron a recogerlo se dieron cuenta de que era un
antílope hermoso, con la piel azul y las patas blancas. Dick le dijo a Joe que
estas especies son muy difíciles de encontrar. Ellos la llevaron y quitarlo
todo lo que podían sacar de ella como su piel hermosa y Joe cualquier cosa que
pudieran comer de este animal. Cuando Joe estaba cocinando se escuchó un
disparo. Dick y Joe se dieron cuenta que era la señal del doctor. Por lo que se
dirigieron rápidamente al aerostato. Cuando se estaban acercando divisaron de
lejos a El Victoria y a un grupo de negros. Luego estos empezaron a trepar los
árboles, hasta que mientras más se acercaban se dieron cuenta de que eran unos
monos salvajes que estaban intentando subir al aerostato. Por suerte con 4
disparos los ahuyentaron y salieron corriendo todos. Después de lo sucedido, se
elevaron y decidieron comer lo que habían casado Joe y Dick. Al finalizar la
cena, el doctor Fergusson divisó a lo lejos que una tribu que los amenazaban
con sus armas, por lo que el doctor Fergusson decidió irse por las colinas más
altas para evitar ser atacados. Entonces, por la seguridad del grupo, el doctor
Fergusson optó por ir hacia Kazeh, este era un pueblo más tranquilo y
civilizado, por lo que podían estar a salvo por esa zona. Esa noche decidieron
pasarla en el aire, a mil pies de altura. Como siempre el primer turno de
vigilancia lo tenía el doctor Fergusson, luego le seguía Dick y en la madrugada
estaba Joe.
Capítulo XV y XVI; pg 102 – 122:
El capítulo XV y XVI narra la llegada de Fergusson, Dick y
Joe al pueblo de Kazeh. Este pueblo solo es un conjunto de 6 excavaciones que
tienen a su alrededor chozas donde se cultiva. Cuando el doctor Fergusson y sus
compañeros llegaron, anclaron al Victoria en un árbol. Fergusson le dijo a Dick
y a Joe que se queden en el aerostato para que lo cuiden, mientras él iba a ver
si podía comerciar con algunos árabes. Dick y Joe le dijeron al doctor que
tenga cuidado porque la gente de este tenga miedo al vernos descender con el
Victoria. Samuel les dijo que no se preocuparan y que estaría bien. La gente
que vivía en el pueblo le oraba a la diosa Luna. Cuando llegaron los
extranjeros, le consultaron a la diosa si es que estaba bien que los viajeros
se abastecieran en su tierra. Recibieron al doctor y le pidieron que vea a su sultán
porque este se encontraba con mala salud. Él les dijo que sí y los acompaño
hasta donde se encontraba el sultán. El sultán era una persona borracha y
semimuerta, cuando Fergusson se presentó, el Sultán no le hizo caso, por lo que
molesto Samuel se fue. Cuando estaba regresando al Victoria, lo seguían los
negros y hechiceros. Fergusson se fue corriendo hasta el Victoria y les dijo a
sus compañeros que los estaban siguiendo y que tenían que ascender lo más
rápido posible. Cuando estaban elevándose, los negros dejaron de lanzarles
flechas, pero de la nada uno de los hechiceros ancianos fue tan veloz que trepó
el árbol en el que estaba anclado el Victoria y empezó a subir por la soga que
sostenía el ancla. Joe estaba a punto de romper la soga, pero Fergusson lo
detuvo y le dijo que iban a volar lo más alto que pudieran. Hicieron lo que les
dijo el doctor, y minutos de vuelo después descendieron y el anciano se bajó y
se fueron del pueblo. Luego de lo sucedido, los viajeros cada vez que se
adentraban más en África se daban cuenta que era la tierra de la Luna como
decían los habitantes del pueblo de
Kazeh, ya que abundaba tanto flora como fauna. Samuel dijo que África tenía
mucha riquezas y algo que iba a cambiar la vida del hombre, algo que iba a ser
más asombroso que el descubriendo de la electricidad. Cuando se estaba haciendo
de noche el Victoria tuvo que soportar una tormenta de la que, por suerte,
ninguno de los compañeros de Fergusson salió herido y el aerostato tampoco.
Capítulo XVII y XVIII; pg 122 – 141:
El capítulo XVII y XVIII narra la continuación del viaje de
Samuel, Dick y Joe por África. El doctor Fergusson les dijo a sus compañeros
que quería ir hacia unas montañas, pese a que la existencia de estas había sido
negada por antiguos viajeros. Fergusson decidió volar bajo para poder tomar
apuntes de todo lo que veía. De la nada, el ancla se enganchó con una roca.
Intentaron quitar el ancla de la roca pero no tuvieron suerte. Hasta que la
roca empezó a moverse por la hierba alta. Todos los viajeros se quedaron
asombrados, pero poco a poco se dieron cuenta que no era una roca con lo que se
habían enganchado, sino que era uno de los cuernos de un elefante. Este animal
grande empezó a correr desesperado intentando quitarse el ancla con su trompa.
Fergusson se percató que el elefante se dirigía hacia donde quería ir. Después
de una hora y media, el elefante seguía corriendo desesperado, era muy veloz.
Pero el doctor vio a lo lejos un bosque que era muy peligroso, por lo que
empezaron a dispararle al animal en la cabeza, pero este seguía corriendo cada
vez más rápido. Cuando estaban a punto de llegar una bala le cayó en el ojo y
el animal mostró el flanco por donde estaba su corazón, Dick no perdió el
tiempo y le disparó. El elefante cayó muerto y los aventureros sacaron todo lo
que podían extraer del animal, mientras Dick se dirigía al bosque a cazar. Al
rato, Dick volvió con algunos antílopes que había matado, los cuales fueron
comidos antes de dormir. A la mañana siguiente los viajeros continuaron su ruta
hasta que llegaron al lago Ukereue. Cerca de este lago había una isla donde se
abastecieron. Luego de descansar un tiempo, volvieron a ascender hasta que
llegaron al río Nilo. Todos estaban felices por el progreso que llevaban hasta
el momento. A la distancia se divisaba otra isla que estaba poblada, pero por
suerte el sultán del pueblo los dejo hospedarse. Cuando Estaban ascendiendo
vieron una roca que tenía las siguientes iniciales “A. D.” Eran las iniciales
de Andrea Debono, ella era la persona que llego más lejos en ese continente.
Samuel Fergusson y sus compañeros celebraron felices por ser ahora los viajeros
que más se adentraron en África. Tomaron a salud de Inglaterra como siempre y
felices se fueron a dormir.
Capítulo XIX y XX; pg 141 – 153:
El capítulo XIX y XX nos narra la llegada de Fergusson, Dick
y Joe a una montaña llamada el monte Logwek. El doctor Fergusso les dijo a sus
compañeros que el verdadero viaje en África recién había comenzado porque se
adentraban en zona inexplorada, lo que significa que no tenían ningún dato
sobre el lugar donde se encontraban. Cuando se empezaron a acercar divisaron a
lo lejos una tribu. Mientras se acercaban más vieron que tenían un árbol con
flores inmensas y más rodeadas por el suelo, pero cuando estaban unos metros de
distancia descubrieron lo peor. Nada era parecido en lo mínimo a lo que habían
descrito. Lo que estaba en el árbol no eran flores inmensas, eran cabezas de
humanos y lo que estaba regado en el suelo eran huesos. Era una tribu de
caníbales. Todos los viajeros al instante supieron que tenían que salir de ese
lugar porque los de la tribu los quedaron mirando. Siguieron avanzando lo más
rápido que podían con el Victoria. De un momento a otro, a lo lejos se divisó
un grupo de salvajes que se acercaba a la tribu en la que ellos se encontraban.
Entre las dos tribus se armó una batalla en la cual Fergusson y sus compañeros
estaban en medio de ella. Las flechas rozaban al aerostato, no podían soportar
la masacre que sucedía debajo de ellos. Cuando culminó la lucha, se veía de
lejos como los caníbales comían la carne de las personas de la tribu que habían
matado. Por suerte Samuel, Dick y Joe estaban bien y el globo también.
Fergusson salió lo más rápido posible del lugar y siguió avanzando a través de
África.
Capítulo XXI Y XXII; pg 153 – 171:
El capítulo XXI y XXII narra la continuación de la travesía
de Fergusson, Dick y Joe por África. En la noche como siempre Fergusson estaba
haciendo su turno de vigilancia. Luego fue reemplazado por Dick. El doctor
Fergusson le dijo a su amigo que vigilara atentamente ya que había escuchado un
ruido inusual y cualquier cosa que lo despierte. Repentinamente Dick vio un
grupo de negros pasar. Al instante despertó a Fergusson y le dijo lo que había
visto. Acto seguido Samuel despertó a Joe. Los caníbales empezaron a trepar el
árbol en el que se encontraba anclado el Victoria. Dos salvajes llegaron a
estar frente a frente con Dick y Fergusson, ellos al instante les dispararon y
el resto del grupo se fue corriendo, por lo que dedujeron que no conocían las
armas de fuego y les temían. De un momento a otro empezaron a escuchar gritos
de una persona, la cual empezó a hablar en el idioma de los viajeros. En ese
momento supieron que tenían que rescatar a su compatriota de esos salvajes.
Empezaron a idear planes para que en la mañana pudieran rescatarlo, porque en
la noche no se veía nada. Pero otra vez se empezaron a escuchar gritos de
dolor. Tenían que ir a ayudarlo ahora mismo. Pero Dick le decía al doctor que
no tenía como ver. Por lo que Fergusson, con algunas cosas que tenía en el
globo, creó una luz deslumbrante que de seguro asustaría a los negros. Cuando
llegaron a donde estaba su prisionero todos los salvajes se asustaron con la
luz y Fergusson y sus compañeros aprovecharon y se llevaron al sacerdote
prisionero. Al subir al aerostato algunos negros se dieron cuenta que su
prisionero se escapaba y lo siguieron a todo correr. Cuando se empezaron a
elevar algunos negros se subieron al aerostato,
pero Dick los ahuyentó con su rifle y cayeron. El sacerdote les
agradeció por toda su ayuda y se quedó descansando. Luego cuando recobró el sentido
les preguntó cómo era Inglaterra porque no sabe nada desde 5 años que estaba
entre los salvajes. A medida que pasaba el tiempo el compatriota de los viajeros
se mejoraba. El doctor Fergusson llegó a un volcán que estaba activo pero por
suerte, elevó el Victoria a 6000 pies y se alejó.
Capítulo XXIII y XXIV; pg 171 – 187:
El capítulo XXIII y XIV narra la continuación del viaje de
Fergusson, Dick y Joe por el continente de África. El sacerdote que acompañaba
a los viajeros se iba debilitando cada vez más. Samuel Fergusson seguía
haciendo todo lo posible para que su amigo compatriota de 30 años no muriera,
pero ya era muy tarde, estaba muy debilitado y herido. El sacerdote, hasta
antes de morir perdonó todo lo que les hicieron los salvajes y agradecía toda
la ayuda que recibió de sus compatriotas. Cuando murió Fergusson empezó a
descender para poder enterrarlo. Al ya estar en la superficie, Dick y Joe empezaron
a cavar una tumba para poder poner el cuerpo del sacerdote difunto. Al terminar
de enterrarlo Fergusson dijo que el sacerdote era una persona humilde y que lo
estaban enterrando en una tierra llena de minerales valiosos. Dick y Joe le
preguntaron si era cierto lo que decía. Samuel les dijo que sí y al instante
sus compañeros empezaron a rebuscar por todas partes para encontrar piedras
preciosas. El doctor les dijo que en donde estaban había hasta para hacer a dos
países millonarios. También les dijo que no podían llevar todo los minerales,
por eran demasiados pesados para que el Victoria puede llevar a las riquezas y
a ellos mismos. Joe le empezó a decir a su amo que serían ricos con todo lo que
había aquí. Fergusson le hizo acordar a Joe que no habían venido para hacerse
ricos, sino que para hacer grandes descubrimientos para la humanidad. También
le dijo que podían llevar los minerales en vez del laste, pero que si tenían
que tirarlo para poder elevarse lo tenía que hacer. Joe dijo que “peor es nada”,
por lo que cambio el lastre por lo minerales valiosos. Luego de está parada,
continuaron viajando hasta que llegaron a una montaña la cual tenían que sobre
pasar porque el viento no estaba a su favor. Joe tenía que tirar los lastres
para que el Victoria pudiera elevarse. Cuando Fergusson dijo que votara los
minerales, Joe se quedó paralizado. Hasta que reaccionó, agarró la bolsa más
pequeña y la tiró. Pero eso no bastó para que el globo se siguiese elevando.
Tuvo que tirar más y más hasta que fuera suficiente para que el Victoria
empezase a elevarse. Cuando terminó de votar lo suficiente para que el
aerostato empezara a ascender Fergusson le dijo, para consolarlo, que aún tenía
suficiente oro para poder pasar el reto de sus días como un millonario. A medida
que iban avanzando se dieron cuenta que la reserva de agua que tenían era poca
porque gastaron gran parte atendiendo al sacerdote. Tenían que ahorrar todo lo
posible, porque solo les quedaba para dos días y medio. Tenían que dejarse
llevar por las corrientes de viento, pero tuvieron mala suerte porque el viento
los llevó a una zona desértica en África. Todos los viajeros estaban muriéndose
de calor y no podían refrescarse con
agua porque tenían que guardar todo lo que sea posible. Cada vez que comían, cada
uno tenía una cantidad exacta de agua la cual podía tomar. Seguían avanzando y
solo encontraban más desierto, por lo que se le ocurrió una idea al doctor
Fergusson. Les dijo su idea a sus compañeros. Él quería dar vuelta y regresar
por donde habían venido y esperar a que una corriente de viento los llevase por
una zona mejor. Dick y Joe concordaron con el plan del doctor y lo pusieron en
marcha. Esa noche sus turnos de vigilancia duraron más de lo normal. Samuel
Fergusson, a causa de todo lo que sucedió ese día no pudo dormir.
Capítulo XXV y XXVI; pg 187 – 200:
El capítulo XXV y XXVI nos narra la continuación del viaje de
Fergusson, Dick y Joe por el continente de África. El plan de Samuel seguía en
marcha, pero no encontraban ni un riachuelo por su camino. Cada vez le quedaba
menos agua. Cuando empezaron a volar alto una nube les tapo un poco la vista,
pero al quitarse de encima, vieron otro aerostato con otros viajeros como
ellos. Fergusson para intentarse comunicar sacó una bandera. Los otros viajeros
al parecer tuvieron la misma idea e hicieron lo mismo. Hasta que se dieron
cuenta que solo era un espejismo. Joe empezó a hacer señas para verse así mismo
reflejado. Por un momento observaron cómo era maravilloso el Victoria. Luego de
esto continuaron su viaje de regreso para encontrar agua. A lo lejos observaron
una palmera la cual pensaron que debería de tener una fuente de agua cerca, por
lo que empezaron a descender. Los viajeros muy felices empezaron a tomar agua y
a beber agua ardiente. Cuando ya estaban en la superficie Fergusson empezó a
observar en las palmeras que estaban marchitas y que estaba lleno de arena.
Samuel les comentó sus dudas a sus compañeros. Dick y Joe fueron a donde estaban
las palmeras y empezaron a cavar para ver si encontraban alguna fuente de agua.
Ellos volvieron sin nada, era una fuente que estaba agotada hace algunos años.
Los compañeros de Fergusson, molestes y sin esperanza regresaron al aerostato,
ambos estaban sudorosos y sucios. Volvieron a ascender, pero solo les queda
agua para poder estar en el aire 6 horas. Los viajeros avanzaron con el
Victoria hasta que se les acabó el agua y empezaron a descender lentamente. Ya
en el suelo, empezaron a descansar, el termómetro indicaba 70 grados celsius.
Todos empezaron a alucinar y a ver borroso. Fergusson para poder mejorarse
decidió ir a caminar un poco, hasta que se desmayó. Después vino Joe y lo ayudó
a que se levantase. El doctor Fergusson estaba muy agotado. Samuel le empezó a
decir a su criado que les quedaba casi nada de agua. Joe le dijo que tenía un
plan. Su plan era agarrar todas las provisionas que pudiera e ir hacia adelante
y ver si podía encontrar un pueblo en el cual pudiera comerciar con algunos
árabes, solo necesitaba que le escribiera algunas palabras para que se pueda
comunicar con ellos. El doctor Fergusson le dijo que le tenía mucha confianza y
que esperaba que no los abandonara a Dick y a él. En la mañana siguiente Joe
empezó su viaje.
Capítulo XXVII y XXVIII; pg 200 – 213:
El capítulo XXVII y XXVIII narra cómo los viajeros siguen
sobreviviendo a la sed y al calor. Dick, Joe y Fergusson sufrían del calor y la
sed que les causaba estar en ese desierto. Dick desesperado se fue arrastrando
a la carabina donde sacó su arma para suicidarse. Joe intentó detenerlo pero
Dick lo amenazó apuntándole con su arma. Mientras el doctor Fergusson estaba
casi noqueado. Hasta que el doctor Fergusson empezó a ver señales que le decían
que venía una tormenta de arena. Dick les decía a todos que ya estaban
perdidos, pero el Samuel le dijo que estaban salvados. Fergusson les dijo a sus
compañeros que con esa fuerte tormenta era lo suficiente fuerte para poder
aventar al victoria por los aires. Los viajeros fueron corriendo al Victoria y
escondiéndose para no salir heridos de la tormenta. La tormenta llevó al
Victoria hasta una mini selva donde había agua. Los viajeros estaban felices, bajaron
del Victoria lo más rápido que pudieron y empezaron a beber como animales de la
fuente de agua que encontraron. Luego de terminar de beber, el doctor Fergusson
les dijo a sus compañeros que había algo que los estaba rodeando. Dick al
instante sacó su rifle. Un león era el que los rodeaba. Este saltó hacia los
viajeros pero con un disparo del rifle de Dick el animal no volvió a respirar.
Luego de este animal, vino una leona la cual Dick acabó con su vida también.
Después de abastecerse en esa mini jungla Dick decidió ir a recorrerla toda. Tiempo
después, Dick volvió y le dijo a sus compañeros que ellos eran los únicos con
vida en la mini sabana. Joe sacó su mini cocina, en la cual preparó la comida.
Esa noche no racionaron nada del agua que consiguieron. A la mañana siguiente
Dick se despertó de mal humor porque no había nada que casar. Por otro lado
Samuel Fergusson les dijo a sus amigos que iban a esperar una fuerte corriente
de viento para poder salir de ese desierto y continuar con su camino. En la
espera, el doctor Fergusson contó algunas historias acerca de antiguos viajeros
que decían que todas las tribus comían carne cruda. Esto les repugno a todos
los viajeros. Cuando terminó se fueron a dormir con cada uno con sus
respectivas horas de guardia. En la mañana el doctor Fergusson despertó a sus
compañeros diciéndoles que había una corriente de viento fuerte y tenían que
subirse al Victoria. Todos los viajeros se levantaron, agarraron todas las
provisiones que pudieron y se subieron al Victoria. El aerostato no se
elevaba, Joe tenía que tirar parte de
sus minerales, porque era el agua o el lastre valioso. Joe sin pensarlo agarró
la bolsa más grande de sus minerales y la aventó. Fergusson le dijo que los
próximos viajeros que lleguen a esa mini sabana serian ricos. Sin más
remordimientos, Fergusson, Dick y Joe continuaron su viaje a 200 pies de
altura.
Capítulo XXIX y XXX; pg 213 – 228:
El capítulo XXIX y XXX nos narra la salida del desierto que
hizo sufrir mucho a los viajeros. Había fuertes corrientes de viento que hacían
que el Victoria se moviese a gran velocidad. Cada vez que avanzaban más
encontraban más vegetación y muchos animales. Dick al ver a tantos elefantes le
dieron ganas de casar alguno pero fue detenido por Samuel porque era imposible
parar para recoger los restos de los animales muertos a causa de la gran
velocidad a la que iban. En su transcurso pasaron por varios lugares, tribus
salvajes, grandes peleas entre estas, etc. Mientras seguían avanzado rápido,
Fergusson les empezó a contar a sus compañeros algunas historias de antiguos
viajeros. En la noche luego de comer, los viajeros se fueron a dormir con cada
uno con su respectiva hora de vigilancia. A la mañana siguiente los viajeros
siguieron atravesando África hasta que la fuerte corriente de viento se paró.
Cerca de ellos había una tribu de salvajes, todos estos salieron de sus chozas
y se quedaron observando al aerostato. Hasta que llegó su líder y empezó a
hablar en un idioma extraño. El doctor Fergusson entendió que el gobernante
quería que se fueran de sus territorios. Pero no lo podían hacer porque no
había viento y no tenían forma de moverse. Esto molesto al jefe de los
salvajes, por lo que mandó a un grupo de arqueros. El doctor Fergusson y sus
compañeros no les quedo otra opción que tirar un poco del lastre y elevarse lo
más que puedan. El líder de los salvajes saco un rifle y apuntó al Victoria,
pero por suerte al instante Dick se dio cuenta y sacó su arma también y de un
disparo destruyó la del salvaje. En la noche parecía que la tribu se estaba
incendiando y que el incendio estaba llegando hasta los viajeros, se dieron
cuenta que eran palomas con materias combustibles atadas en la cola. Samuel al
instante lanzó un fragmento de cuarzo y el globo salió ileso del ataque.
Después de este ataque Joe dijo que el Victoria era imparable. Esa noche
pudieron dormir tranquilos.
Capítulo XXXI y XXXII; pg 228 – 238:
El capítulo XXXI Y XXXII narra la continuación de la travesía
del doctor Fergusson, Dick y Joe por el continente de África. Aproximadamente, a las tres de la mañana,
cuando Joe estaba de guardia, el Victoria se empezaba a alejar de la tribu
salvaje. Dick y el doctor Fergusson se despertaron y vieron la brújula para ver
en la dirección en la que iban y se alegraron porque se encaminaban por la
correcta. Samuel Fergusson estaba feliz porque el globo se iba encaminando al
lago Chad, este era un lago que aún no había sido descubierto. El aerostato
estaba volando alto, a esa altura todos los animales se veían muy pequeños.
Kennedy al ver tantos animales no podía resistirse en casar alguno, pero el
doctor Fergusson le dijo que era una mala idea porque iba a gastar munición y
no iban a descender a recoger los restos del animal. Samuel le recomendó a su
amigo que solo casara a animales hostiles. Después de avanzar por un tiempo
llegaron a un pequeño lago, por lo que el doctor Fergusson decidió bajar para
poder ver si les servía el agua de ese lugar. Cerca de esta fuente de agua
encontraron algunos hipopótamos. Samuel le encargó a su criado que en una
botella recogiera un poco de esa agua y que la probara. Joe hizo lo que le dijo
su amo y le contestó que el agua era poco potable y que no les servía.
Fergusson empezó a tomar notas de lo que le dijo a su criado y lo que se
encontraba a su alrededor, hasta que escucho un disparo. El que ocasionó el
ruido fue su amigo Kennedy que no se podía contenerse más y le disparó a un
hipopótamo, pero falló. Los animales se fueron ahuyentados por el disparo de
Dick. Fergusson se enfureció con su amigo porque le dijo que no disparara a
ningún animal y que si hubiera impactado al hipopótamo no le hubiera hecho nada
porque su única parte débil es donde se encuentra su corazón y su abdomen.
Luego de esta parada que tuvieron los viajeros siguieron su camino. El doctor
Fergusson se alegró porque llegaron a la gran ciudad de Kuka, Kennedy mencionó
que tenía un parecido a Edimburgo. Los aventureros pasaron la ciudad y se
encontraron con el lago Chad, esta tenía muchas islitas en las que habían
tribus de salvajes que los apuntaban con sus arcos y flechas, pero el Victoria
pasó estos lugar es un santiamén. El doctor Fergusson ascendió con el globo
todo lo que pudo para poder tomar apuntes de todo lo que veía debajo de él.
Dick divisó de lejos un grupo de aves que se dirigían al globo. Kennedy le
mencionó su inquietud a sus compañeros. Samuel Fergusson les dijo a sus amigos
que esas aves querían que se fueran de sus territorios y que los iba a atacar
de no hacerlo, como los tiburones en el mar y los leones o cualquier animal
hostil en tierra. Dick sacó su rifle y apuntó a las aves. Fergusson le dijo que
solo dispare cuando él le diga que lo haga. Las aves rodearon al aerostato y
los viajeros empezaron a escuchar un ruido como si algo se estuviera rasgando.
Las aves eran las causantes de este ruido. Kennedy empezó a decir que estaban
perdidos. Joe en un acto de valentía se subió al borde del globo y ahuyentó a
las aves, pero al hacerlo se cayó. Dick y Fergusson descendieron lo más pronto
posible para poder buscar a su amigo. Anclaron al Victoria en unos árboles de
una de las mini islas del lago Chad. Lamentablemente cerca del lugar en el que
se encontraban no encontraron ningún rastro de Joe. Esa noche Kennedy y Samuel
Fergusson no pudieron dormir.
Capítulo XXXIII y XXXIV; pg 238 - 250:
El capítulo XXXIII y XXXIV narra la continuación del viaje
del doctor Fergusson, Dick Kennedy y Joe que se encuentra perdido en algún
lugar del lago de Chad. Cuando el doctor Fergusson y Dick aterrizaron en la
isla decidieron abastecerse en esta y en idear un plan para encontrar Joe. Kennedy
estaba preocupado porque pensaba que su amigo perdido se hubiera ahogado, pero
Fergusson lo calmó diciéndole que Joe era una de las pocas personas que sabía
nadar. Fergusson le dijo a Dick que fuera a casar por la selva que se
encontraba cerca de ellos y cuando regrese despegarían con el Victoria en busca
de su amigo. En lo que Kennedy estaba casando, Samuel Fergusson decidió ver
cuantas libras podían llevar con el nuevo aerostato. El Victoria, a causa de
los ataque de las aves, se rompió la primera capa de su globo, por lo que ahora
su tamaño era 1/5 menos al normal. El doctor Fergusson empezó a sacar su cuenta
de cuantas libras de cada suministro podían llevar. Cada cierto tiempo se
escuchaban disparos, por lo que Fergusson dedujo que la casa de Dick estaba
siendo exitosa y así fue. Kennedy volvió con muchos animales muertos los cuales
les sacó todo lo que les servía a él y a Fergusson. Luego de terminar de comer,
empezaron a ascender con el globo y empezó la búsqueda de Joe. Recorrieron todo
el lago Chad de extremo a extremo, pero no encontraban rastro alguno del criado
de Fergusson. De un momento a otro empezó a soplar un fuerte corriente de
viento que los llevó directo hasta la isla en la que se habían abastecido.
Después de anclar el Victoria Samuel Fergusson y su amigo Dick Kennedy se
fueron a dormir pensando cómo se encontraba su compañero. A la mañana
siguiente, aproximadamente a las 3 de la madrugada cuando el doctor Fergusson
estaba de guardia, despertó a su amigo Dick y le dijo que se tenían que ir.
Kennedy le dijo a su amigo que no iba a abandonar a Joe. Fergusson le dijo que
él tampoco, pero se acercaba un gran huracán y tenían que irse. Samuel le dijo
a su compañero que si era necesario regresaría a pie hasta el lago Chad a
buscar a su amigo, porque él fue el que les salvó la vida de las aves que
intentaban romper el globo. EL cazador le dijo a su amigo que él le iba a hacer
caso y que iría a donde el fuera. Al momento en el que iban a ascender para
poder salir del lago Chad se quedaron inmóbiles, hasta que se dieron cuenta que
el ancla se había quedado enganchada entre unas rocas y árboles y les impedía
salir de la isla en la que se encontraban. El doctor Fergusson no tuvo más
opción que cortar el ancla para poder despegar. Cuando lo hizo, el Victoria de
un brinco de 300 pies de altura. Después de este problema que tuvieron el
viento llevó a los viajeros por donde vinieron. Llegaron otra vez a la ciudad
de Kuka. También pasaron por un campamento árabe en el cual había algunos
camellos. Mediante avanzaban más se hacía de noche y tenían que descender y
anclar al Victoria en un árbol, pero por mala suerte no había uno cerca de
ellos. Minutos más tarde encontraron un grupo de árboles y ese fue el lugar
donde decidieron descender y anclar el globo en alguno de esos árboles que se encontraban
en el lugar. Esa noche los dos amigos se quedaron meditando sobre cómo iba a
ser su viaje de regreso para poder volver a encontrar con su gran amigo Joe.
Capítulo XXXV y XXXVI; pg 250 – 267:
El capítulo XXXV y XXXVI narran lo que sucedió con Joe luego
de caer del aerostato en el ataque de las aves. El criado de Fergusson, luego
de caer de aerostato, se dirigió a la isla más cercana a él. En el camino a
esta tuvo que sobrevivir al ataque de un cocodrilo, el cual le rompió casi toda
su ropa y lo dejó mal herido. La isla en la que se encontraba Joe estaba
habitada por un grupo de salvajes, por lo que tuvo que retirarse e ir a otro
lugar. Por suerte llegó a otra isla rápido, esta no se encontraba habitada por
nada que le pudiera hacer daño. Esa noche el pobre viajero la pasó en un árbol.
Cuando se despertó todas las ramas de los arboles estaban llenas de serpientes
y camaleones por lo que se tuvo que ir de inmediato. Joe se iba constantemente
de isla en isla en busca del Victoria, hasta que llegó a un lugar donde se
encontraba una tribu de salvajes. Él a lo lejos divisó a el Victoria, Joe soltó
una lágrima de felicidad a saber que su amo lo estaba buscando y que no lo
había abandonar. Después que se fueron los salvajes, Joe aprovechó y corrió lo
más rápido posible hacia donde se encontraba el globo, pero ya era muy tarde,
este ya se había alejado demasiado. El criado de Fergusson cada vez se sentía
más débil, tenía mucha hambre y frío, sentía que sus fuerzas lo abandonaban.
Vio un pantano cerca y se dijo asimismo que no podía más y que iba a morir
aquí. Por otro lado estaban Dick y Fergusson que recién se habían levantado y
despegaron para poder seguir avanzando. Kennedy se encargaba de mirar a lo
lejos con el catalejo mientras que Samuel Fergusson de manejar el globo. Dick
observo a lo lejos un grupo de salvajes que andaban en caballos hacia un lugar.
Pero a medida que se acercaban se dieron cuenta que estaban persiguiendo a
alguien. Los dos viajeros se dieron cuenta que era su gran amigo Joe que estaba
siendo perseguido por un grupo de salvajes. Lo más rápido que pudieron
descendieron con el globo soltaron un escalera para que Joe se agarrase de esta
y subiera al aerostato. El criado, lo más rápido que pudo se subió sobre su
caballo y se agarró de la escalera que soló su amo. Al subir Joe al Victoria se
alejaron lo más rápido posible de donde se encontraban los negros. El doctor
Fergusson a su criado casi desnudo y con heridas por todas partes. Samuel le
curó todas sus heridas y dejó a Joe que repose. El pobre viajero después de
tanto sufrir descansó tranquilo.
Capítulo XXXVII y XXXVIII; pg 267 – 280:
El capítulo XXXVII y XXXVIII narra la continuación del viaje
del doctor Fergusson, Dick Kennedy y Joe. Luego de ser recatado de los
salvajes, Joe decidió reposar para que sanaran sus heridas. Cada día Joe se
mejoraba más. Dick y Fergusson seguían avanzado rápido con el aerostato. Cuando
Joe ya se sentía mejor, decidió terminar su historia. Cuando Joe estaba a punto
de suicidarse en el pantano, vio a los lejos una cuerda. El criado de
Fergusson, con las pocas fuerzas que le quedaban se arrastró hasta donde estaba
la soga. Esta estaba atada a un ancla y era la del Victoria. Con la poca
energía que le quedaba, salió del lago Chad y avanzó todo lo que pudo hasta que
llegó a una tribu salvaje. Esta tenía muchos caballos. Rápidamente se subió
sobre uno y hecho a correr con él lo más rápido que pudo. Joe pasó por varias
tribus, llevaba corriendo con el caballo por tres horas y no encontraba señales
del Victoria, el caballo estaba exhausto. De lejos vio volando en el aire al
globo y se echó a correr con las pocas fuerzas que le quedaban al caballo, lo
demás ya es historia. Después que el criado de Fergusson terminara de contar su
historia continuaron avanzando porque su nuevo objetivo era llegar a las
fuentes del Níger. Los viajeros llegaron hasta una ciudad civilizada en la cual
había unos mercaderes que te intercambiaban algunos objetos o esclavos. Esa
noche los viajeros la pasaron en un árbol cercano a la ciudad de Níger.
Capítulo XXXIX y XL; pg 280 – 290:
El capítulo XL y XLI narra la continuación del viaje de
Samuel Fergusson, Dick Kennedy y Joe por el continente de África. Después de
pasar la noche anclados en el árbol que se encontraban cerca de una ciudad
civilizada. Los viajeros desanclaron el Victoria del árbol y continuaron
avanzando. Fergusson y sus compañeros estaban cada vez más felices porque se
acercaba el final se su viaje cruzando el continente de África. El aerostato
estaba avanzando a gran velocidad, hasta que llegaron a una ciudad que estaba
en ruinas, cerca de esta había grandes montañas y el Victoria iba a gran
velocidad. Tenían que votar todo el lastre para que se puedan elevar lo más
rápido posible. Joe votó todo el lastre que llevaban en el globo y este acto
seguido dio un salto que fue suficiente para sobrepasar las montañas. Luego de
este suceso Joe le preguntó a su amo si alguien les iba a creer todo lo que les
pasó en el transcurso de su viaje. Fergusson le dijo que ese mineral que usaron
como lastre, del cual ya se deshicieron de todo, les hubiera servido como
prueba, pero es le dijo que era innegable que cruzaron por completo África. Los
viajeros se encontraban al sur de Tombuctú. En la mañana siguiente se encontraban
a orillas del Níger, el cual no estaba tan lejos del lago Debo. El doctor
Fergusson había puesto el soplete al máximo para poder más rápido, pero esto
hacia que perdieran más gas. Sobre ellos había una nube de gran tamaño. Hasta
que se dieron cuenta que no era una nube ordinaria, era un nubarrón de
langostas. Los viajeros tenían que alejarse lo más rápido posible para que
ninguno de esos animales le causara problemas a su aerostato. A medida que
avanzaban se dieron cuenta que se dirigían ligeramente hacia el sur, lo cual
les preocupaba porque la colonias francesas se encontraban por otro lado, pero
por suerte luego de avanzar unas cuantas millas el viento cambio de dirección.
El doctor Fergusson les dijo a sus amigos que en solo dos días más, con la velocidad
a la que iban y estarían en el río de Senegal, donde se encontraban sus amigos
esperando su llegada.
Capítulo XLI y XLII; pg 290 – 303:
El capítulo XLII y XLIII narra la continuación del viaje de
Samuel Fergusson, Dick Kennedy y Joe atravesando el continente de África. A la
mañana siguiente, los viajeros desanclaron el aerostato del árbol en el que se
encontraba anclado y continuaron avanzando para poder llegar a Senegal. De un
momento a otro el Victoria empezó a hacer movimientos extraños, subiendo y bajando
precipitadamente. Fergusson y sus compañeros se dieron cuenta que el gas se le
estaba escapando. Kennedy divisó a lo lejos unas grandes montañas, por la
cuales tenían que sobrepasar para poder llegar a su destino. Dick le empezó a
decir al doctor Fergusson algunas soluciones posibles para poder evitar que el
gas se escape, pero Samuel Fergusson le dijo que nada iba a solucionar su
problema. Fergusson les dijo a sus amigos que votaran todas las cosas que
estaban en el globo y que no les servían de nada. A medida que iban votando
objetos inservibles como el aerostato se elevaba poco a poco. El Victoria se
acercaba rápido hacia las montañas. Fergusson le dijo a Dick que si no lograban
elevarse lo suficiente tendría que votar sus armas. Kennedy asustado se hizo el
que no escuchó nada y empezó a tirar municiones. Estaban a punto de llegar a
chocar con las montañas y Dick no quería votar sus armas. Entonces Joe se tiró
y eso fue suficiente para que el aerostato sobre pase las montañas. Dick y
Fergusson empezaron a llamar a su amigo, hasta que este les respondió. Joe
estaba corriendo hacia donde se dirigía el aerostato y de un salto se enganchó
en este y sus amigos lo ayudaron a subir. Kennedy le agradeció a Joe por haber
arriesgado su vida para que no tuviera que votar su arma. Ambos se estrecharon
la mano. Los viajeros decidieron descender y descansar después del suceso
pasado. Fergusson y sus compañeros llegaron cerca de un río. Samuel les dijo a
sus amigos que con el poco gas que les quedaba podían pasar el río, pero tenían
que votar más objetos para que pudieran ascender más. Fergusson les dijo a Dick
y Joe que tenían que desarmar su aparato. Quitaron cada pieza del aparato de
Fergusson hasta que cayó la noche. Antes de dormir Fergusson les dijo a sus
amigos que solo estaban a veinticinco millas de Senegal. También mencionó los
turnos de vigilancia de cada uno de los viajeros. Primero iba a estar
Fergusson, luego él tenía que despertar a Dick para que lo remplazase y
finalmente Joe. Samuel en su turno estuvo muy atento a cualquier ruido extraño
que escuchase. Luego de terminar su turno despertó a Kennedy para que se ponga
de guardia. Dick para poder quedarse despierto empezó a tomar un poco de agua
ardiente y fumar. Hasta que se quedó dormido. Cuando Kenendy empezó a
despertarse veía un poco borroso, se sobó lo ojos y se dio cuenta que el bosque
se estaba incendiando. Rápidamente despertó a sus dos amigos y les dijo lo que acontecía.
Fergusson supo que eran los salvajes. Los tres viajeros lo más rápido que pudieron
se subieron al aerostato y despegaron a las cuatro de la madrugada.
Capítulo XLIII y XLIV; pg 303 – 318:
El capítulo XLIII y XLIV narra el final del viaje de Samuel
Fergusson, Dick Kennedy y Joe atravesando el continente de África. Después de despertar
a causa del bosque que se incendiaba, los viajeros rápidamente desanclaron el
Victoria y se elevaron lo más rápido que pudieron, por suerte el globo no tuvo
ningún daño. El doctor Fergusson se dio cuenta que los que habían causado ese
incendio fueron los salvajes, en un intento de también quemarlos a ellos. Luego
de unas horas, el globo avanzó hasta casi llegar al río, el cual luego de
pasarlo ya casi estarían dentro de Senegal. Dick divisó a la distancia que los
salvajes estaban en caballos y cabalgaban a toda velocidad para poder alcanzar
el globo. Por suerte ellos estaban en el aire y ellos en el suelo, pero
Fergusson se dio cuenta que el globo poco a poco descendía. Desesperadamente,
los viajeros empezaron a botar todas las cosas para que el Victoria se pueda
elevar un poco. Dick solo se quedó con su rifle y todo lo demás lo habían
tirado. Luego de haber tirado todo, el globo seguía bajando. Dick disparaba a
los salvajes con su rifle, mientras Fergusson pensaba que más podrían botar. El
globo bajó tanto, que dio saltos rosando el suelo. Los salvajes estaban a punto
de alcanzarlos. Hasta que a Samuel Fergusson se le ocurrio un idea alocada pero
factible. Les dijo a sus amigos que podían votar la barquilla y ellos agarrarse
de la tela del globo. No tenían otra opción, porque los salvajes les pisaban
los talones. Kennedy y Joe, lo más rápido que pudieron, hicieron lo que les
dijo el doctor Fergusson y los tres viajeros se agarraron de una de las puntas
de globo y este, acto seguido, se elevó 300 pies de altura, saliendo del
alcance de los salvajes. Los aventureros, estaban felices porque estaban a
punto de llegar al final de su aventura. A medida que más se acercaban el globo
se iba desinflando poco a poco, hasta que aterrizaron cerca de la orilla, por
suerte un teniente francés y sus hombres lo ayudaron a llegar a la orilla. El
teniente francés reconoció que era el doctor Fergusson el que había llegado
junto con sus dos compañeros. El francés felicitó a los aeronautas por el gran
trabajo que lograron realizar. Luego estos mismos les dieron un poco de
provisiones. Fergusson y sus compañeros se dirigieron a un bote para regresar a
Londres. Luego de unos días de viaje en bote, el 26 de junio llegaron a
Londres. Todos los descubrimientos del doctor Fergusson y sus amigos, fueron de
gran ayuda a la Real Sociedad Geográfica.
Me pareció muy bueno el libro
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